Las mujeres ya sospechábamos que los hombres no tienen muy claro adónde van, o por lo menos que no saben muy bien cómo llegar. Se acuerdan de aquel rumor --que estaba entre la autoayuda y la leyenda urbana-- que decía que las mujeres no saben leer mapas? Pues parece que los que no se aclaran con la cosa de la cartografía son “ellos”. El GPS viene a demostrarlo. De hecho, el GPS está provisto de una voz “femenina” (y no por ello menos inquietante) que a cada momemto le indica al usuario hacia dónde tiene que girar su auto.
- Tome el primer desvío a la derecha...... tome el primer desvío a la derecha...- ordena la voz de la turbadora mujer que habla a travéz del GPS, con un ligero timbre de recochineo.
Si la que hablara así fuera su parienta, el conductor se limitaría a levantar una ceja y grunir:
- Sí , Maruchi... Ahora resulta que me vas a ensenar tú a mí por dónde tengo que girar, no te digo ¡!
Sin embargo, como la mujer que habla es una máquina, los tipos se muestran sumisos. Confían ciegamente en la tecnología. Se dejarían conducir derechos hacia un precipicio por un dispositivo mecánico antes que hacer caso del sentido común de su hija, mujer o su suegra.
- Pero, Gordo...!!! Es que no ves que nos estrellamos por culpa del GPS?! -gritaría la esposa, y se le subiría la sangre de las varices a la cabeza del soponcio.
- Claro, Maruche -- respondería él, mientras el morro del auto enfilaba el borde de un acantilado -- ahora resulta que vas a saber tú más que el satélite!
Pocos inventos son tan “masculinos” como el GPS. Y pocas cosas en esta vida dan más miedo que un hombre armado de GPS.
- El Gps me da libertad- dicen algunos.
Sí, sí, libertad: el GPS, que nació para alegrar los entresijos de todo hombre al volante que se precie, también puede constituirse, el día menos pensado, en su peor enemigo; en londres por ejemplo, ya están estudiando la posibilidad de reglar los coches que circulan por las calles de forma automática, vía satélite, a través de los GPS, de manera que las autoridades puedan controlar la posición de los vehículos, medir la velocidad y activar los frenos en caso de que los conductores rebasen los límites permitidos.
- Je,je,je.... Toma Libertad. Y toma GPS.
Sin embargo.... ensenarles a los hombres cómo llegar a algún sitio es una idea excelente.
Confiemos en que pronto lancen al mercado un “GPS sexual” que oriente a esas adorables criaturas sobre cómo satisfacer a una mujer en la intimidad. (aunque sea vía satélite.)
Esperanza MME
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